22.11.09

Kill your Darlings

A menudo acabas eliminando de los guiones que estás escribiendo escenas que te parecían imprescindibles cuando empezaste a pensar en ellos. Incluso muchas veces te cargas momentos tan importantes en teoría como el que justifica el título de tu película. Es el caso de “Inglourious Basterds” de Quentin Tarantino. Debajo os pego las dos páginas del guión donde se explica porqué en el título de la película la palabra “bastards” se escribe “basterds”. Lo que no sé es si esta escena llegó a rodarse y fue eliminada en montaje o si Tarantino la quitó antes.


Michael Cho



Más, aquí.

20.11.09

20 años de crisis


"(…) así que fuimos a ver a Josep Toutain, donde sabía que sería indispensable hacer un contacto en firme, o nos quedaríamos en la calle, literalmente. [Toutain] había sido agente de otros artistas, nombres bastante importantes –Richard Corben, Víctor de la Fuente- y entendió inmediatamente lo que era necesario. Ahora era posible conseguir el carnet de identidad español, pero Dios mío, lo que pagaba era más que lamentable. Pasamos hambre literalmente (…).
(…) eso duró un año y medio, cerca de dos años. Nos pareció mucho más tiempo, la verdad. El trabajo más renombrado que hice por entonces fue “Un asesino como tú y como yo”, una historia corta serializada en cinco partes con guión de Óscar Aibar, que es ahora director de cine. (…) Me sentía respetado, pero básicamente le daba un poco de pena a todo el mundo. Podías sentirlo, porque había una tremenda crisis en el mundo del cómic. Las revistas estaban muriendo por todas partes, y los álbumes estaban perdiendo mucho dinero. Solo unos cuantos profesionales podían decir que vivían en España de trabajar exclusivamente en los cómics. En los salones de cómic, los editores españoles rehuían tu mirada, sabiendo que no podían ofrecerte casi nada. Era simplemente terrible leer que nombres como Carlos Giménez no tenían trabajo. Simplemente no podía creerlo. La única esperanza estaba en Francia, pero no tenía ni siquiera el dinero para sobrevivir mientras preparaba un proyecto, ya sabes, algo con lo que ir allí. De hecho, no había dinero ni siquiera para el viaje. (…) Toqué en un montón de clubs con un grupo para sobrevivir (…)".

R.M.Guera, el dibujante de la serie de Vertigo “Scalped”. Resulta que en realidad se llama Rajko Milosevic, es serbio, y vive en Barcelona desde el año 1991, a dónde llegó escapando de la guerra civil que acabó con la antigua Yugoslavia. Las declaraciones las he extraído del último número de la revista Draw!.

ALMA con "¡Soy un pelele!"

Aquí.

18.11.09

Como la vida misma

17.11.09

Dentro de mí



Aquí podéis leer un reportaje sobre el rodaje de Dentro de mí (antes conocida como Exorcismus). Gracias por el link, Carlos.

El cine español y la Guerra Civil

Hace un par de noches estaba haciendo zapping mientras cenaba y me detuve un rato en El intermedio, el programa que presenta El Gran Wyoming. Y no recuerdo a cuento de qué, pero en un momento dado Wyoming dijo algo así como que el tema del que estaban hablando era tan raro como “una película española que no tratara de la Guerra Civil”.
Aparte de que el chiste está ya de lo más trillado y como remate deja bastante que desear, me sorprendió que gente a la que considero inteligente como Wyoming y su equipo de guionistas recurrieran a un topicazo digno de tertuliando de la COPE encabronado con el gobierno (“¡el mayor problema de España son esos malditos “rojos” del cine que solo quieren abrir viejas heridas!”). Porque en realidad a mí me da la impresión de que el cine español ha hecho muy pocas películas sobre la Guerra Civil. Más bien pienso que debería hacer más (y no solo dramas, sino películas bélicas, de acción…); las historias necesitan un conflicto potente para existir, y que mejor conflicto que una guerra que enfrentó durante años a compatriotas que hasta entonces habían convivido en paz y que terminó con la victoria de los "malos".
Siempre he pensado que todo ese "cine guerracivilista" que según algunos al parecer forma el grueso de la producción cinematográfica española en realidad no existe (y quizá nunca ha existido). Es pura propaganda. Ya sabéis aquello que decía Goebbels: repite una mentira el suficientemente número de veces y al final mucha gente acaba creyendo que es verdad independientemente de que el análisis de los datos objetivos sugiera otra cosa.
Pero aún así, aunque la idea me resulta ridícula (¿alguien se plantearía que no deben rodarse más largos sobre la Segunda Guerra Mundial?) al ir a acostarme me dio por pensar que si también lo decía el Wyoming a lo mejor era por algo.
Por eso, en vez de meterme en la cama, busqué en Internet una lista lo más completa posible de las películas que se han estrenado hasta ahora durante el 2009 y copié en un documento las españolas para comprobar si realmente se ruedan tantas películas sobre la Guerra Civil.

La lista empieza en Noviembre y acaba en Enero. O sea, que las últimas películas que se han estrenado son las que aparecen en primer lugar.

6 al 12 de noviembre
Celda 211
A la deriva
Eloïse
30 de octubre al 5 de noviembre
Petit indi
Castillos de cartón
Trash
23 al 29 de octubre
After
Bullying
16 al 22 de octubre
Infectados (Carriers)
Yo, también
9 al 15 de octubre
Ágora
2 al 8 de octubre
REC 2
Màscares
La felicidad perfecta
La máquina de pintar nubes
25 de septiembre al 1 de octubre
El secreto de sus ojos
18 al 24 de septiembre
La noche de su vida
Flores negras
11 al 17 de septiembre
Gordos
Pájaros muertos
4 al 10 de septiembre
Agallas
28 de agosto al 3 de septiembre
Mapa de los sonidos de Tokio
24 al 30 de julio
Paisito
Los ojos de Ariana
17 al 23 de julio
No mires para abajo
Háblame del amor
10 al 16 de julio
Paintball
V.O.S.
3 al 9 de julio
Pagafantas
26 de junio al 2 de julio
Tetro
Tres días con la familia
Antes de morir piensa en mí
19 al 25 de junio
Cher ami
12 al 18 de junio
No-Do
7 minutos
29 de mayo al 4 de junio
La mala
22 al 28 de mayo
Secretos de cocina
15 al 21 de mayo
Cosas Insignificantes
Carmo
8 al 14 de mayo
Últimos testigos: Fraga y Carrillo
Una cierta verdad
30 de abril al 7 de mayo
Un buen hombre
La vergüenza
24 al 29 de abril
Fuga de cerebros
El niño pez
25 Kilates
Esperpentos
17 al 23 de abril
El amor se mueve
El frasco
8 al 16 de abril
Al final del camino
3 al 7 de abril
Las manos
La casa de mi padre
27 de marzo al 2 de abril
Mentiras y gordas
Retorno a Hansala
18 al 26 de marzo
Los abrazos rotos
13 al 17 de marzo
Los muertos van deprisa
27 de febrero al 6 de marzo
Che: Guerrilla
20 al 26 de febrero
Hoy no se fía, mañana sí
13 al 19 de febrero
La teta asustada
6 al 12 de febrero
Dieta mediterránea
23 al 29 de enero
El juego del ahorcado
La mujer del anarquista
Arropiero, el vagabundo de la muerte
16 al 22 de enero
El truco del manco
2 al 8 de enero
El canto del loco. La película

Como habéis visto, he incluido una película escrita y dirigida por españoles, “Infectados”, de los hermanos Pastor, aunque haya sido financiada por un estudio norteamericano, y varias películas escritas y dirigidas por latinoamericanos (como "El secreto de sus ojos", de Juan José Campanella) o norteamericanos (la segunda parte del "Che" de Steven Soderbergh o la última de Coppola) que sin embargo han sido pagadas en su mayor parte por empresas españolas y por tanto legalmente son consideradas “cine español”. Es posible que haya dejado fuera algunas que quizá deberían estar, como “Imago Mortis”, pero creo que aún así la lista es bastante representativa del cine que realmente hacemos los españoles. Además, este no pretende ser un estudio riguroso ni mucho menos. Mi única intención es satisfacer rápidamente mi curiosidad y que falten uno o dos títulos creo que no va a alterar demasiado mis conclusiones.
Y resulta que solo hay una película que tenga una relación directa con la Guerra Civil: el documental “Últimos testigos: Fraga y Carrillo”.
Luego, aunque hay tres o cuatro películas que transcurren durante la posguerra (por Ej. “La mujer del anarquista”, que curiosamente tiene más de película alemana que española; o “Hoy no se fía, mañana sí”) y cuentan historias que no tendrían razón de ser sin la Guerra Civil gracias a la que Franco consiguió llegar al poder y por tanto es cierto que son también (pero no solo) películas sobre el franquismo, tampoco son exactamente películas sobre la Guerra Civil. Y, en todo caso, me parece que resultaría un tanto absurdo pretender que nuestra cinematografía renunciara a filmar historias que transcurran entre 1939 y 1975 simplemente porque es casi imposible hacerlo sin hacer referencia al franquismo (cosa que como bien sabemos aquellos que hemos intentado escribir guiones de género ambientados en los años 50 o 60 del pasado siglo, es una putada).
O sea, que de las 67 películas de la lista, solo hay una que podría ser calificada de "película sobre la Guerra Civil". El resto son thrillers, documentales, películas de animación destinadas a un público infantil, de terror, históricas, comedias, dramas, etc. Los únicos género que de momento parecen resistírsele al cine español (y a pesar de eso alguna película así se ha rodado) son la ciencia ficción y la acción. Pero resulta lógico. El cine espectáculo es ante todo un cine muy caro (probablemente quince minutos de "2012" cuestan tanto como toda la producción nacional del año) y aunque se está haciendo algún intento en ese sentido ("Planet 51", que creo es la primera película de animación española que va a tener un estreno simultáneo en varios países, y hasta cierto punto, "Agora"), intentar batirse en ese terreno con los “blockbusters” norteamericanos resultaría suicida para cualquier productor de aquí.
Y sí, de esta lista también se pueden extraer conclusiones mucho menos positivas. Muchas películas españolas tienen estrenos casi simbólicos (parece que a veces solo llegan a los cines porque sus productores necesitan conseguir ciertas subvenciones), e incluso cuando no es así aparecen por sorpresa en las salas de los multicines sin ningún tipo de apoyo promocional (con lo que nadie va a verlas porque ni siquiera se sabe que existen), de manera que hay muchos títulos que cuesta recordar si se llegaron a estrenar realmente o no. Pero lo mismo pasa con la mayor parte de los largometrajes norteamericanos –y no digamos ya los europeos o los procedentes de cinematografías más exóticas-, y nadie parece rasgarse las vestiduras por ello. El mercado es así. Muchos son quienes intentan reclamar la atención de sus posibles “clientes” y muy pocos los que lo consiguen.
Nadie puede negar que el cine español tiene muchos problemas (y si no, os recuerdo lo que ha pasado recientemente con la película que ha dirigido Hernán Migoya), pero a veces tengo la impresión de que los que más nos preocupan a quienes hacemos las películas (como la dependencia enfermiza que tiene la industria del cine respecto a las televisiones) no son precisamente los que parecen interesados en abordar ahora mismo ni el gobierno ni mucho menos la oposición.Pero bueno, todo esto daría para una entrada mucho más larga de la que ahora mismo tengo tiempo para escribir.
En todo caso, Wyoming (y tantos otros): ¡Vale ya de soltar la frasecita sobre el cine español y la Guerra Civil!
Que ya no hacéis gracia, hombre.


*Añado unas declaraciones de Ignasi Guardans que acaba de mandarme un amigo y que indirectamente tienen que ver con el tema del que hablo en esta entrada:

"En España se habla demasiado del cine y del dinero en el cine, no somos conscientes de que no habría ni ópera ni música clásica ni deportistas olímpicos sin la financiación pública. Hay dinero público en toda actividad cultural y el cine no es la partida más grande. Sería bueno que supiéramos qué cuesta a cada español un cantante de ópera y lo digo desde el amor a la ópera. O por ejemplo la Fórmula 1 en Valencia. Un fin de semana de carreras en Valencia supone en dinero público casi un tercio del fondo para cinematografía. España es el país de Europa, en proporción, que menos dedica al cine".

*Y el último vídeo del grupo de rock duro Barricada, que acaban de editar un disco conceptual sobre la Guerra Civil y la represión franquista durante la posguerra sin que nadie les haya llamado pesados.

16.11.09

Exactamente

"¿Y la libertad del fumador? Sólo puede ejercerse allí donde no supone una carga sobre la libertad ajena; punto. Puede argüirse que existe algo así como un derecho histórico de los fumadores, derivado de su adicción, a poder seguir fumando; pero esto sólo obligaría a crear espacios reducidos y cerrados para ellos, algo muy razonable: no al contrario. Hay un aspecto, sin embargo, donde el argumento de la libertad es certero: un fumador puede elegir, libremente, arruinar su salud. ¡De algo hay que morir! Es incoherente que una sociedad que autoriza el aborto y piensa en legalizar alguna forma de eutanasia, adopte con el fumador una actitud paternalista. Distinto es que el fumador compense al Estado por los costes sanitarios que se derivan de su estilo de vida, algo que en parte ya se hace a través de los elevados impuestos sobre el tabaco.

Pero la prohibición de fumar no es una limitación arbitraria de la libertad del fumador, ni la imposición gubernamental de un modo saludable de vida; además, esto no tiene nada que ver con el liberalismo. En cambio, la libertad de los no fumadores para disfrutar del espacio público es un argumento incontestable, que en cualquier país avanzado liquidaría el debate sobre este asunto; de hecho, ya lo hace. Que aquí no suceda lo mismo se debe, en parte, a la imposibilidad de que este argumento sea reconocido como válido por quienes se verían afectados tras su transformación en norma: los fumadores mismos. Porque, ¿puede confiarse en que un fumador antepondrá el interés general a su necesidad privada? Difícilmente; su razonabilidad argumentativa es bien sospechosa. Esto no supone negar su capacidad para participar en el debate, faltaría más, sino comprender su singular punto de partida: defender un hábito del que casi todos ellos querrían apartarse".

De un artículo de Manuel Arias Maldonado que se publicó hace un tiempo ya en El País y que yo he leído esta mañana gracias a un enlace del estupendo blog de Pepo Pérez. Hasta hace muy poco yo no me había dado cuenta de lo molesto que puede resultar el humo del tabaco. Pero una de las secuelas de una conjuntivitis crónica aguda que he padecido durante casi dos años y que me ha dejado los ojos regular, es precisamente que en cuanto noto el humo, empiezo con los picores y las molestias. Y no, por mucho que insistan algunos fumadores cuando se discute del tema, el humo de los coches y la contaminación no molestan igual (claro que molestan, por supuesto, pero no es lo mismo).

No aparece solo, no...

(…) En aquel momento tanto Blaylock como yo estábamos escribiendo cada uno una novela interminable sin planificar de la que cada uno creo que llegamos a escribir como unas 100.000 palabras. Y no teníamos ningún plan en absoluto, lo único que hacíamos era cada día o cada pocos días prolongar la escena que estábamos escribiendo. Hacer que los personajes cayeran por un agujero o que fueran disparados o que fueran a cenar. ¡Seguimos pensando que si seguíamos adelante de esa manera acabaría por aparecer un argumento! Y por fin nos dimos cuenta de que llevábamos haciéndolo el suficiente tiempo como para que estuviera claro que así no aparecería ningún argumento. Estábamos engañados porque los libros de verdad parecían muy espontáneos. Parecía que eran así solo porque los personajes deciden hacer esto y luego lo otro. Pensábamos que así era como realmente se hacían los libros (…).

El escritor Tim Powers, de esta entrevista.
Y si cuando escribes una novela resulta imprescindible trazar un mapa indicando el camino que vas a seguir, no digamos ya cuando intentas escribir un guión de cine. Pero cuando empiezas, lo normal es no darse por enterado hasta que no escribes muchas páginas de historias que no van a ninguna parte y terminan en la basura. Dependiendo de cómo sea la forma de trabajar del escritor/guionista (también de su capacidad para improvisar soluciones cada vez que se encuentra con un problema o de su descaro para obviarlos), o de la complejidad de la obra que esté escribiendo, el mapa puede ser muy esquemático o muy detallado, pero sin él, lo más fácil es perderse.

13.11.09

Exorcismos



Del último número de la revista "Academia".

9.11.09

Miedo

(...) para que no les ocurriera lo que les ocurre a las parejas, que siempre se dejan cuando están demasiado cargadas de un estilo de vida propio, un estilo que no se parece a nada más que a sí mismo, sí, las parejas se dejan en el momento en que están más cargadas de vida, de cotidianidad, de belleza, por plano y aburrido que sean ese estilo de vida propio, esa cotidianidad y esa belleza, se dejan cuando están en el más alto grado de potencia humana concebible, en efecto las parejas se asustan por tal perfección, se separan y generan una ruina, un lugar ya solo soñado, una complejísima zona de afectos, lazos, odios, entendimientos, objetos, experiencias que para siempre ya será inhóspita para el mundo ya que nadie la conocerá jamás, y por eso ella y yo sabíamos que una vez realizado el Proyecto que nos había llevado hasta allí tras un año de continua gestación y trabajo y estudio, sería también nuestro fin y pasaríamos al estado de ruina, a lo inhóspito (...).

De Nocilla Lab, de Agustín Fernández Mallo (Alfaguara, 2009), una novela que aún no he terminado de leer pero que, más allá de su afan experimental (por Ej. se cierra con un cómic ilustrado por Pere Joan) me recuerda mucho a ciertos libros de Juan José Millás. De hecho, creo que el párrafo anterior no estaría fuera de lugar en Laura y Julio.

*Esta mañana, mientras venía al trabajo en el tren, he terminado de leerlo. La primera parte, en la que del tirón, sin párrafos ni puntos (ni seguidos, ni aparte, ni un punto) Fernández Mallo reflexiona sobre la vida, el amor, la muerte, la creación, etc. sobre un hilo argumental bastante tenue, me ha parecido muy interesante; pero con la segunda, en la que más o menos viene a contar una “historia”, he empezado a aburrirme y, si he seguido adelante ha sido porque soy incapaz de dejar un libro cuando me quedan tan pocas páginas para llegar al final. Que pena que al final tanta brillantez esté al servicio de una excusa narrativa como de corto de recién licenciado en Bellas Artes (y sé de lo que hablo; yo fui uno de esos licenciados).